¿Cómo vas a abrazar la libertad mientras tienes las manos ocupadas abrazando la esclavitud? Hola. Saludo a lo más noble de Ti; saludo al Espíritu Supremo que decidió tomar forma en ti. Permíteme honrarte cantando algo que ya sabes. Algo que es parte de tu tesoro. Tu Espíritu puede vencer en esta batalla. Tú puedes dominar este mundo material y conquistar la libertad interior que te pertenece desde el momento en que te asomaste a la existencia.


El valor es tu cualidad; una de tus cualidades. Invoco ese valor tuyo ahora mismo.

Lo reclamo para Ti. Lo hacemos emerger.

Quiero hablarte de la libertad. Quiero hablarte del desapego. Quiero hablarte de la renuncia. ¡Oh Gran Espíritu que me acompañas!

Yo no te diré que puedes gozar de todo lo que quieras en esta vida.

Yo no te mentiré diciéndote que puedes disfrutar aquello que no te has ganado.

Yo no te engañaré prometiéndote la libertad si no renuncias a lo que te tiene esclavizado.

Sabes que tus manos deben soltar una cosa para poder tomar otra.

Sabes que un rey no puede abrazar a su reina mientras elige ocupar sus brazos con una ramera.

Sabes que al tomar la espada entre tus manos, tus manos estarán ocupadas por la espada; y por nada más. Nada más.

Amigo, amiga, ¡cuánto daño te han hecho quienes te dijeron que puedes gozar las mieles del Espíritu mientras realizas los actos del ego! Tú sabes que no es así.

Suelta ese apego indigno de ti.

Tus apegos no son malos, ni condeno el gozo en tu vida. Quiero que goces porque para eso has venido. Quiero que la risa alegre tu corazón. Quiero que tus pulmones respiren la vida profundamente y que una sonrisa se dibuje en tu rostro. Lo que quiero es que recuerdes que hay algunos gozos más grandes que otros, y que mientras disfrutas cosas pequeñas estás perdiendo tu oportunidad de gozar cosas gloriosas.

Porque todo es una elección. Todo es una decisión.

Tu estómago no tendrá capacidad para gozar de un manjar si antes lo has llenado con bazofia.

Si te invitan a un funeral y a una boda que se llevan a cabo al mismo tiempo tú sólo puedes estar en uno de ellos. Debes elegir.

Tan Divino y tan glorioso que ni los dioses lo alteran. Tan tuyo que no lo pierdes ni te abandona. Tan excelso, que es el primer regalo que el Padre nos dio para disfrutar de todo lo demás. Nuestro pase de entrada a la fiesta: Elegir.

Te traigo una exhortación. Porque no tendrás fuerza para realizar las cosas que quieres si la sigues utilizando en las cosas que no quieres. No llegarás al norte si encaminas tus pasos al sur, ni llegarás a la cima caminando colina abajo.

Abandona las cosas que te dañan. Toma las cosas que te benefician.

Siembra la semilla del árbol que quieres ver dar fruto y alimenta al niño que quieres ver crecer.

Elige y ni siquiera voltees a ver lo que dejaste ir. Porque de eso se trata este juego maravilloso llamado vida. Tomas una cosa y pierdes otra. Eliges el camino que quieres andar sabiendo que el otro se ha ido. Realizas los actos del Espíritu sabiendo que no puedes realizar los del ego en el mismo tiempo y en el mismo espacio.

Eliges la libertad dejando de lado las cosas que te esclavizan.

Te traigo un mensaje de Poder y Esperanza. Porque no te faltan fuerzas. Tienes una capacidad formidable. Utilízala en lo que quieres.

Decide en qué tarea, idea, diversión, relación y virtud quieres depositar tu Fe y tu Poder.

Retira el poder que has invertido en acciones malsanas o en acuerdos que quieres cambiar y verás que de pronto dispones de un gran capital energético para hacer todo lo que de verdad quieres.

Deja de apoyar al ego con tus energías y verás que de pronto las cualidades del Espíritu se fortalecen en tu vida.

Abraza la libertad y verás que de pronto ya no tienes manos con las cuales acariciar la esclavitud.

No vengo para afligirte. Talvez prefieras un bálsamo suave que refresque tu piel. Pero yo no te lo daré mientras sigas procurándote tú mismo las heridas que te lastiman. Quiero que levantes tu mirada y te des cuenta de que el bálsamo que esperas de mí es innecesario porque tienes un oasis delante. Quiero que dejes de clavarte las uñas en los brazos. Quiero que dejes de sufrir; que abandones tu debilidad.

Por eso toco este sonoro cuerno de guerra para llamarte a la batalla. Haz estremecer la Tierra y el Cielo con tu voluntad inquebrantable. Exijo de ti lo único que es digno de un águila: que vueles con libertad.

Te amo. Álzate invencible.

Atte. El Loco

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Siguenos en Facebook
Suscribete